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Homilía del Monseñor Melanio Medina Salinas, durante la misa central de la Solemnidad de la Virgen del Paso Itapé.
  • Homilía del Monseñor Melanio Medina Salinas, durante la misa central de la Solemnidad de la Virgen del Paso Itapé.

    18/12/2017 - Locales Homilía del Monseñor Melanio Medina Salinas, durante la misa central de la Solemnidad de la Virgen del Paso Itapé.

Fuente: Notiguaira

"Se nota que María es el punto de unión. María nos une, ella nos ama y viene. Quien ama recorre un camino hasta encontrar a la Madre. Y María vino a quedarse aquí en Itapé.
María se siente amada, es interesante entender qué es lo que pasa en el ser, en el corazón de las personas y cómo repercute en la familia y en la sociedad, la presencia del amor o la ausencia del mismo en el corazón del hombre. 
María se siente amada y puede contarnos su experiencia, por eso el lema dicta: "Jesús llama a los jóvenes a recibir a María como Madre y guía de la vida", porque María sintió en su corazón el amor de Dios, ella está llena de gracia como lo dice la Palabra. Los jóvenes, tal como María, deben ser ese signo del amor de Dios hacia los hombres. Jóvenes, sean signos entre ustedes mismos, demostrándolo con su convivencia pacífica, tolerante, en el diálogo ameno, en la aceptación unos con otros. Lo mismo en la familia, los jóvenes deben ser la fuente de alegría del hogar, los que sonríen, los que piden la bendición, los que abrazan, los que dan fuerzas a papá y a mamá para trabajar nuevamente sintiendo el amor de sus hijos. También en la sociedad, es el joven el que puede dar alegría porque aún no tiene ciertas ataduras, entonces puede acercarse a visitar al vecino, dar ese amor y ese entusiasmo en la iglesia, en las instituciones. La Iglesia del Paraguay llama a los jóvenes porque los necesita, ellos son el condimento, porque nosotros los adultos ya no tenemos el mismo candor. 
El desafío es que el amor de Dios nunca esté ausente. Él nos ha creado para ser amados, Dios no quiere que sus hijos sean despreciados. El gran problema actual es la total ausencia del amor de Dios en el corazón del hombre. El corazón no puede estar vacío, si no está lleno de amor, entonces está lleno de otras cosas que fomentan la destrucción. ¡De algo se tiene que llenar el corazón, y sin el amor de Dios no somos nunca lo que debemos ser! Sin amor, somos egoístas que prefieren un puñado de céntimos en lugar de afecto sincero. Los dos primeros mandamientos nos llaman a amar, primero a Dios y después a nuestros hermanos.
En la realidad social actual, podemos percibir que no existe ninguna preocupación por la ausencia del amor hacia Dios y hacia el prójimo.
¿Cómo amar a esos más de 300.000 jóvenes paraguayos que no trabajan ni estudian? ¿Cómo hacer para revertir lo que han dicho las autoridades? "Usen y abusen del país" ¡Jóvenes, la Iglesia los llama a que cambien esto! Sólo ustedes pueden, porque ya se ha tornado inaguantable, no se puede seguir indiferente ante autoridades que roban, que malversan, que llenan sus bolsillos, mientras todos guardan silencio. ¡Dios bajará a salvar y nosotros no somos capaces de mover un sólo dedo! Ustedes jóvenes son llamados para ser protagonistas en la sociedad, para que sigan su vocación de seguir a Dios con todo su corazón y toda su alma, sintiendo en su corazón todo lo que pasa en el país.
La política se llena de "politiqueros", los jóvenes deben renovar esto, yo conozco políticos que trabajan, que promueven, que después de ser electos, siguen trabajando. Pero hoy hablamos de aquellos que ocupan cargos para sí mismos, con mucho egoísmo dejando mal al Estado y a la sociedad. Jóvenes, ¡digan no a la narcopolítica, ustedes pueden! Digan no, a estas personas que están llenándose los bolsillos con la venta de drogas y destruyendo al mundo, ¡no admitan el autoritarismo! Busquen el diálogo, porque el autoritarismo corrompe y no admite el disenso. ¡Pobres maestros cuyos sueldos son descontados por hacer huelgas! ¡Esto no puede ser! Ñandejára ha la Virgenpe ndogustái ko´ä mba´e. No les gusta que haya personas que ocupen cargos importantes solo para llenarse los bolsillos. El robo a los Ministerios deja a su paso tantos niños desnutridos, porque las ayudas no son canalizadas correctamente. A la Virgen no le gusta que pequeños agricultores no tengan rubros para mejorar  su economía. ¿Cómo hemos podido abandonar hasta tal punto nuestro pueblo? ¡Es incomprensible! Está bien apoyar a los grandes productores, pero también hay que preocuparse y dar buenas salidas a los pequeños productores.
Otra de las cosas que no agrada a la Virgen María, es que aquel trabajador pague sin falta su seguro obligatorio de IPS y cuando enferma, no haya medicamentos en el nosocomio. ¡Jóvenes no hay otra forma de subsanar los daños de nuestra sociedad! Sólo alimentándonos de la Eucaristía, rezando diariamente a María y luchando contra las injusticias, siendo hijos de Dios y hermanos de los pobres. ¡Sigamos el ejemplo de Chiquitunga!
No queramos a Jesús sólo para nuestra comodidad, si comulgamos con Jesús, nos debe preocupar nuestra sociedad y debe inquietarnos para salir de nosotros mismos y ocuparnos de los demás. Hace 63 años que la Virgen decidió quedarse aquí en Itapé, porque ha querido demostrarnos que todos estamos llamados a ser signo del amor de Dios"