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Un obispo que dejó huellas en cada corazón guaireño.
Fuente: Notiguaira

"La primera noche que pasé aquí, estuve muy sólo. La fiesta de recibimiento había acabado y al esconderse el sol sólo la profunda soledad estaba presente. Salí a dar un paseo, sentí un poco de hambre y me acerqué a un carrito de hamburguesas. Todos me trataban de ´señor´ nadie me conocía, era un completo extraño, ¡gran desconocido! Y yo mismo me compadecía, ´aichenjaranga che´, entonces me puse a trabajar en el nombre del Señor ¡Quien diría que desde entonces hasta hoy me he ganado tantos amigos! He escuchado tantos ´te quiero´ Me han dado tanta fuerza, Villarrica, nunca te voy a olvidar", Mons. Ricardo Jorge Valenzuela Ríos.
Un aporte inigualable a la misión pastoral, un antes y un después, una nueva forma de ver la vida cristiana, con alegría con deseos de compartir y expresar los sentimientos más puros del corazón. Toda la humildad y la sencillez con la que ha evangelizado durante estos  7 años han dejado grandes lecciones a todos quienes tuvieron el privilegio de compartir con él.
En la tarde de ayer, se llevó a cabo la última misa oficiada en nuestra ciudad por el Mons. Ricardo, con la masiva presencia de fieles católicos que han sido tocados por su inigualable carisma y don de amor al prójimo.
"Sincronicemos el reloj de nuestra esperanza con el designio salvador de Dios. Nosotros debemos colaborar con la Gracia de Dios sin poner condiciones. Cristianos que sigan paso a paso la Palabra de Dios, cristianos que practiquen la honradez y el amor al prójimo, ¡eso nos hace falta! Sólo la Gracia puede transformar nuestras vidas, para que nos llenemos de santidad y caridad. Los jóvenes no deben desanimarse, busquen al Maestro", era parte de lo que expresaba el Monseñor durante su homilía.
Terminada la Eucaristía, recibió obsequios y palabras de agradecimiento de parte de representantes de los diversos movimientos. Así también, un reconocimiento de parte de la Junta Municipal de Villarrica.