/>

audios

Tragedia en México, alerta en Paraguay.
Fuente: ABC Color

Al día siguiente de la tragedia en el mercado de pirotecnia de Tultepec, estado de México, ocurrida el pasado martes, el Mercado 4, el centro comercial más importante y desordenado de Asunción, amaneció ayer con cientos de puestos de venta de petardos, luces de bengala y bombas de estruendos fabricados a base de pólvora. Los 36 muertos, 72 heridos graves y más de cien desaparecidos no sirvieron para concienciar a los comerciantes sobre la peligrosidad de manipular estos elementos en lugares cercanos a puestos de venta de comidas cocinadas en el lugar, personas que se pasean alegremente con cigarrillos prendidos entre los dedos, sumados a las conexiones clandestinas de electricidad.

Años atrás, la Comuna capitalina había determinado que la Plaza de la Amistad, ubicada en Ana Díaz y Pozo Favorito, en las inmediaciones del Mercado 4, sea el lugar exclusivo de venta de bombas, pero actualmente solo un reducido número está instalado en el lugar, mientras que los demás volvieron a minar de explosivos el centro comercial, poniendo en peligro la vida de miles de personas que llegan diariamente al lugar para las compras de fin de año. Esta situación también se repite en todos los mercados municipales en el interior de país.

Autoridades municipales y la Policía Nacional prácticamente se desentienden del grave problema y no actúan con mano dura con los comerciantes alegando que la Dirección de Material Bélico (Dimabel) es la encargada, según la Ley 4036/10, para controlar la producción, almacenamiento y venta de estos artefactos.

El doctor Jesús Marín, con casi tres décadas de experiencia en atención a pacientes con traumas producidos por petardos, también advirtió las severas consecuencias que puede acarrear el uso de los fuegos artificiales, especialmente en menores. En una visita a radio ABC Cardinal, el médico habló del poder de destrucción de las bombas que comúnmente se usan en las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Entre otros consejos, dijo que cuando se produce una herida sangrante o una quemadura a raíz de la explosión de petardos, lo más recomendable es cubrir la parte afectada con un paño mojado y levantar el brazo a la altura del corazón, para detener la hemorragia. Señaló que no es recomendable aplicar cualquier tipo de cremas, como generalmente se hace, y reveló, por ejemplo, que una buena opción para calmar el ardor es sumergir la parte afectada en leche fría.