/>

audios

Motochorros en las calles y Policías en las comisarías.
Fuente: ABC Color

El último ataque de “motochorros” que conmocionó al país se produjo el martes de noche, en las inmediaciones de la Municipalidad de Villa Elisa, donde Carlos Javier Bernal Alberdi, de 20 años, fue baleado sin siquiera resistirse al robo.

Una cámara de seguridad que grabó el asalto reveló que los delincuentes siguieron disparando contra la víctima incluso después de dejarlo ya malherido.

Carlos Javier fue operado otra vez ayer de tarde en el Hospital del Trauma, pero su situación sigue siendo muy grave. De hecho, los médicos prácticamente no dan esperanzas a sus familiares.

La historia del joven conmovió aún más a la ciudadanía luego de que se conociera el dato de que su pareja está embarazada de casi ocho meses y que la pareja ya aguardaba con ansias el nacimiento de su hija. La niña podría nacer huérfana.

El tío de Carlos Javier, el ministro de la Función Pública Humberto Peralta, sumergido en la impotencia, rogó porque las instituciones encargadas cumplan con su labor, refiriéndose a las autoridades judiciales que liberan como si nada a los delincuentes capturados.

Las redes sociales se inundaron de quejas contra la Policía, cuyo deficiente sistema de prevención facilita la acción de los “motochorros”. Incluso hay quienes insinúan que los delincuentes trabajan al servicio de agentes corruptos y eso les permite adueñarse de las calles.

Furia en las redes

Las redes sociales, como el Facebook y Twitter, se convirtieron además en las principales vías de expresión de la indignación de la gente, principalmente debido a la desconfianza contra la Policía. La probidad de sus miembros es seriamente cuestionada luego de los últimos escándalos como el de los agentes de la comisaría 11ª Metropolitana que “plantaron” cocaína a una empresaria y el de efectivos de la comisaría 4ª Metropolitana que dejaron parapléjico a un joven en un dudoso operativo.

La percepción de la gente es que faltan más policías en las calles, en lugar de agentes destinados a las guardias privadas. Las calles, últimamente, pasaron a ser terreno fértil para los “motochorros”, que actúan casi sin oposición.

Se cuestiona también la vulnerabilidad del sistema judicial, que en la mayoría de los casos privilegia a los delincuentes por encima de las víctimas.

Un claro ejemplo es el caso del limpiavidrios que agredió al periodista Diego Martínez, en Lambaré. Pese a sus frondosos antecedentes, el agresor fue liberado en seis horas por el sistema legal vigente.

Discurso de Riera

“Cada chico dentro de un aula es un motochorro menos. Así de simple”, afirmó ayer el ministro de Educación, Enrique Riera, al argumentar que la educación es la mejor forma de combatir la pobreza, la inseguridad y la delincuencia. Fue durante el acto de inauguración de tres aulas en la comunidad indígena Cerro Poty del Bañado Sur.