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Crisis en la UNA empeora.
Fuente: La Nación

Tras casi 20 días de la toma, desde ayer volvió a la normalidad el campus de la UNA, mientras que el Rectorado se desempeña desde el viernes. Los estudiantes aseguran que no bajaron la guardia, sino que cambiarán las medidas, que serán más drásticas ante los hechos de violencia ocurridos luego de la asamblea del pasado jueves 29 de setiembre, explicó Liz Guillén, representante de la Mesa Coordinadora de #UNAnotecalles.

La crisis en la UNA no mermó con la última sesión de la Convención Universitaria, sino más bien empeoró con la suspensión de la reunión y tras los incidentes en los que 4 estudiantes fueron atacados por guardias privados contratados supuestamente por algunos decanos. Por cuestiones de seguridad y resguardo, los jóvenes decidieron cambiar las medidas de presión al sentirse amedrentados, perseguidos y violentados.

Exigen a las autoridades que vuelvan a convocar una nueva asamblea en la que se defina la conformación numérica de los representantes de estamentos en la máxima instancia deliberativa de la UNA y en los Consejos Directivos. Además, solicitan al Consejo Superior Universitario (CSU) que se suspendan las elecciones de estamentos previstas antes de la quincena de octubre.

“Solicitamos que se haga nuevamente una convocatoria para la asamblea. Vamos a ingresar la nota para esto y vamos a ir tomando medidas diferentes en estos días”, manifestó Guillén, quien también es representante estudiantil de Arquitectura.

Pese a que el campus universitario volvió a la normalidad en cuanto a sus funciones, en la Facultad de Ingeniería se caldearon los ánimos en un enfrentamiento entre estudiantes y funcionarios de la FIUNA, entre ellos dos hermanos del decano Éver Cabrera. Los administrativos intentaron levantar todos los obstáculos en los accesos de la facultad para que ésta funcione nuevamente.