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Un negocio del cual muchos preferimos no enterarnos.
Fuente: BBC Mundo

Es una industria de la que muchos preferiríamos no saber nada. Pero existe.

Hay miles de personas en Estados Unidos que se ganan la vida como contratistas independientes transportando cadáveres antes de las honras fúnebres.

En muchas partes del país, no se necesita licencia ni permiso especial para transportar cadáveres de las casas, hospitales o sitios de accidentes a las funerarias.

Las personas que realizan este trabajo no llevan traje oscuro ni manejan sobrios carros mortuorios, como suelen hacerlo los empleados del sector en otros países.

En cambio, conducen autos viejos sin ningún distintivo.

No tienen, en muchos casos, entrenamiento alguno. Simplemente les llega un texto a su teléfono móvil diciéndoles que se necesita un "servicio" en una hora y dirección específica.

En crecimiento

Y son un negocio en expansión.

"La muerte es una industria de crecimiento en Estados Unidos", asegura a BBC Mundo Peter Rukin, abogado californiano que representa a trabajadores del sector en una demanda judicial en la que exigen protección a sus derechos laborales.

El envejecimiento de la población ha coincidido con una consolidación de la industria funeraria en grandes corporaciones y, a la vez, con esfuerzos por recortar costos de parte de esas grandes empresas, lo que hace que muchas estén subcontratando esta parte oculta del procedimiento funerario, la de transportar cadáveres en las horas o días anteriores al funeral.

"No hay cifras exactas, pero son miles las personas que trabajan en esta actividad de recoger cuerpos", agrega Rukin.

Una industria gigantesca

Este es solo un pequeño fragmento de la industria funeraria estadounidense, que se estima mueve US$20.000 millones anuales.

Hay 2,4 millones de ceremonias fúnebres en el país cada año.

Y un funeral típico cuesta entre US$8.000 y US$10.000.

Los contratistas

Pero antes de la ceremonia, el cuerpo puede haber sido movido varias veces.

Y en todos esos casos, entran en acción estos contratistas independientes.

Recogen el cuerpo en el sitio donde murió, ya sea en un hospital, un hospicio para ancianos o la casa del difunto.

Y lo llevan a la morgue o a la funeraria, donde empieza el ritual público.

¿Explotación?

Muchos de estos contratistas sienten que los están explotando.

En el estado de California está en curso una demanda judicial por un grupo de contratistas que pide mayores derechos laborales frente a las empresas del sector.

Les exigen hacer turnos de hasta 24 horas seguidas.

"Algunos de los demandantes tenían que recoger hasta ocho o nueve cuerpos en un día", le dice a BBC Mundo Jessica Riggin, otra de las abogadas que lleva el caso.

Los contratistas tienen que poner el auto en el que transportan los cuerpos, adaptado para poder acomodar una camilla, y en algunos casos, hasta las bolsas para transportar a los cadáveres.

También argumentan que necesitan entrenamiento especial para aprender a protegerse de posibles riesgos de salud inherentes a su trabajo.

Voceros de las empresas demandadas han dicho a los medios que consideran que estos contratistas están siendo compensados de una manera adecuada.

El futuro

En Estados Unidos se estima que para 2020 habrá 76 millones de personas mayores de 60 años. El negocio fúnebre solo va a aumentar.

Casi 15% de las funerarias son de propiedad de grandes corporaciones que, como cualquier otra gran empresa, buscan el lucro y la eficiencia en el negocio funerario.

Por lo que seguirán buscando maneras de reducir costos.

Y se prevé el crecimiento de este poco conocido ejército de contratistas empleado en la triste tarea de transportar los cuerpos hacia su destino final.