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La Batalla de Acosta Ñu, 147 años después.
Fuente: Historia

La Batalla de Campo Grande (llamada Batalla de los Niños o Batalla de Acosta Ñu) fue un enfrentamiento que ocurrió durante la Guerra de la Triple Alianza, donde, el 16 de agosto de 1869, 20.000 hombres de la Triple alianza lucharon contra las valientes y heroicas fuerzas paraguayas constituidas por 500 veteranos y 3.500 niños. 
En el año 1869, el ejército paraguayo estaba en retirada y Asunción ocupada por los aliados. Francisco Solano López se rehusó a rendirse, prometiendo continuar luchando hasta el fin. El comandante brasileño Luis Alves de Lima e Silva, el Duque de Caxias, sugirió que la guerra estaba, militarmente cerrada, pero Pedro II, emperador brasileño, exigía la rendición de Solano López. El duque se apartó por motivos de salud y fue sustituido por el yerno del emperador, Luis Filipe Gastão de Orléans, el Conde d’Eu. Bajo el nuevo comando, el ejército brasileño continuó la campaña en el Paraguay hasta finalmente asesinar a López en 1870.
Con la mayoría de los hombres adultos paraguayos muertos o capturados, debieron pelear niños, mujeres y ancianos en el ejército para continuar la lucha contra la Alianza. Algunos niños lucharon con falsas barbas a fin de esconder o disimular su edad. Ya anteriormente en los Combates de Lomas Valentinas y Piribebuy el Ejército Aliado no había perdonado la vida de menores por lo tanto no había esperanzas de que se respetase la vida de cualquier paraguayo. Por lo tanto muchos preferían pelear antes que rendirse.
"Los niños de seis a ocho años, en el fragor de la batalla, despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileños, llorando que no los matasen. Y eran degollados en el acto.
Escondidas en la selva próxima, las madres observaban el desarrollo de la lucha. No pocas agarraron lanzas y llegaron a comandar un grupo de niños en la resistencia. Finalmente, después de un día de lucha, los paraguayos fueron derrotados.
Después de la insólita batalla de Acosta Ñu, cuando estaba terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer los pocos sobrevivientes, el conde D’Eu mandó incendiar la maleza, matando quemados a niños y madres.
Mandó hacer cerco del hospital de Piribebuy, manteniendo en su interior los enfermos ?en su mayoría jóvenes y niños? y lo incendió. El hospital en llamas quedó cercado por las tropas brasileñas que, cumpliendo las órdenes, empujaban a punta de bayoneta adentro de las llamas a los enfermos que milagrosamente intentaban salir de la fogata. No se conoce en la historia de América del Sur por lo menos, ningún crimen de guerra más hediondo que ese"
- JULIO JOSÉ CHIAVENATO (Historiador Brasileño)